Cuatro razones para no llevar mascarilla

por N. Jaruchik


Nunca pensé que acabaría escribiendo sobre este tema. Pero aquí estoy, hablando sobre las mascarillas. Sé que mucha gente me va a odiar al escuchar (si es que escuchan) lo que tengo que decir. Incluso recibiré muchas críticas de creyentes que se han dejado llevar por la corriente de este siglo. Pero poco me importa cuando veo el plan perverso (incluso satánico) que hay detrás de todo esto. En realidad los "bozales" solo son la primera fase. A estas alturas todos deberíamos saber que el próximo paso son las vacunas; con el consiguiente control y reducción de la población. Por esta misma razón creo que debemos hablar sobre este tema. ¡No nos callemos! Esto no es algo pasajero. No es solo el resultado de la ignorancia o negligencia (que también), hay un plan maquiavélico orquestado por los… llamémosles illuminati, globalistas, anticristos...


Señores, ¡despertemos!



Datos preliminares


Lista resumida de pandemias:


1899-1923. Sexta pandemia del cólera: 800.000 muertes.

1915. Encefalitis letárgica pandemia: 1.5 millones de muertes

1918. Gripe española: 20-50 millones de muertes. (Algunos estudios muestran que no se trataba de una gripe sino de una "neumonía provocada por una infección bacteriana masiva.")

1918. Tifus ruso: 2.5 millones de muertes

1957-1958. Gripe asiática: 1-4 millones de muertes..

1968-1970. Gripe de Hong Kong: 1-4 millones de muertes.

1981-presente. Pandemia de VIH: 20-40 millones de muertes.

2002-2004. SARS: 774 muertes

2009-2010. Gripe Porcina: 200.000-500.000 muertes.

2012. MERS: 935 muertes.

2020-presente. Covid: 896.000 (?) muertes


Como podemos ver en esta lista resumida de pandemias, la del Covid-19 no es nada excepcional. Pero llaman la atención las pandemias del SARS y MERS, las cuales dicen estar relacionadas con la "pandemia" del Covid. Éstas suelen mencionarse cómo pandemias muy graves, sin embargo, la incidencia de muertos es muy baja comparada con otras pandemias. Deberíamos preguntarnos porque se encuentran en esta lista.



1. NO ES LEGAL


La “ley” de no llevar máscara no es legal. Obviamente, esto dependerá de cada país, pero teniendo en cuenta el mundo globalizado en el que vivimos podemos deducir que la mayoría de países occidentales tendrán leyes similares en cuanto al uso de las mascarillas. Curiosamente, hay otros países con la misma (supuesta) multa de cien euros. Supongo que no hace falta que diga que no es coincidencia.


Sea cómo sea, en España (o más concreto, en Cataluña) se nos dijo de la noche a la mañana que ya no era suficiente llevar mascarilla en el super, en los autobuses o en los hospitales, ¡sino que teníamos que llevarla en la calle! Además, ¡nos amenazaron con cien euros de multa si no lo hacíamos!


El problema es que… ¡no existe multa de cien euros. ¡Es mentira! Nuestros gobernantes deberían avergonzarse.


El siguiente artículo nos dice:


“La obligación de llevar mascarilla se regula con una resolución publicada en el Diario Oficial de la Generalidad de Cataluña (DOGC) firmada por la consejera de Salud, Alba Vergés, y el consejero de Interior, Miquel Buch, lo que le da "poca fuerza jurídica "porque equivale a un acto administrativo [...] Es débil por la forma que le dan. Como mínimo debería ser un decreto o una orden. [...] Fuentes del departamento de Interior explican que los Mossos y los policías locales pueden levantar actas por no llevar mascarilla amparándose en la ley de salud pública, aunque quien deberá tramitar cada sanción y comunicar la multa deberá ser salud."

Os puedo corroborar que esto es así. Justo ayer dos policías me pararon por no llevar mascarilla. Al negarme a ponerme la mascarilla me levantaron un acta, no una multa, como nos quieren hacer creer. Esta por ver donde llegará este papelito.


Y por si fuera poco, hay excepciones.


“Si se toma el texto al pie de la letra, es obligatorio llevar mascarilla excepto si las personas tienen una enfermedad o dificultad respiratoria, por su discapacidad o dependencia o por alteraciones de conducta. Tampoco se necesita llevar máscara para hacer deporte al aire libre. [...] [Esto es comparable] a la excepción que se hizo durante el estado de alarma de poder pasear a los perros, que no estaba contemplada en ningún decreto. "Nos hemos acostumbrado a regular de este modo en que se producen arbitrariedades", concluye el profesor.”


2. LAS MÁSCARAS SIRVEN DE POCO O DE NADA.


A continuación os enseñaré una serie de estudios científicos [1] que se han realizado sobre la utilidad del uso de las máscaras. Por cierto, a diferencia de algunos periodistas profesionales, me he tomado el tiempo para leerme cada uno de estos estudios. (https://swprs.org/face-masks-evidence)


1. Un metaestudio de mayo de 2020 sobre la gripe pandémica publicado por el CDC de los EE.UU. encontró que las máscaras faciales no tenían ningún efecto, ni como equipo de protección personal ni como control de la fuente.


Este estudio es en realidad un estudio de muchos estudios que se realizaron entre 1946-2018. Estos estudios utilizaron el método RCT, randomized controlled trial o prueba controlada aleatorizada. Se dice que este tipo de experimento es el método más eficaz para hacer ensayos científicos. Por lo tanto, no estamos hablando de un experimento casero.


“Aunque los estudios mecanicistas apoyan el efecto potencial de la higiene de manos o las mascarillas faciales, la evidencia de 14 ensayos controlados aleatorios de estas medidas no apoyó un efecto sustancial sobre la transmisión de la influenza confirmada por laboratorio. [...] Se cree que el virus de la influenza se transmite predominantemente por gotitas respiratorias, pero la distribución del tamaño de las partículas responsables de la transmisión sigue sin estar clara y, en particular, existe una falta de consenso sobre el papel de los aerosoles de partículas finas en la transmisión. En el análisis agrupado, no encontramos una reducción significativa en la transmisión de la influenza con el uso de mascarillas.”

Las máscaras médicas desechables o quirúrgicas fueron diseñadas para proteger al personal médico de "la contaminación accidental de las heridas del paciente y para proteger al usuario contra salpicaduras o aerosoles de fluidos corporales. Existe evidencia limitada de su efectividad para prevenir la transmisión del virus de la influenza, ya sea cuando la persona infectada lo usa para controlar la fuente o cuando lo usan personas no infectadas para reducir la exposición.”


Las únicas máscaras que sí parecen ser algo útiles son las máscaras N95 Y P2 (aquellas que llevan un filtro).


“Sin embargo, los respiradores, como las máscaras N95 y P2, funcionan mejor cuando se les hace una prueba de ajuste, y estas máscaras tendrán un suministro limitado durante la próxima pandemia. Estos dispositivos especializados deben reservarse para su uso en entornos de atención médica o en subpoblaciones especiales, como personas inmunodeprimidas en la comunidad, personal de primeros auxilios y quienes realizan otras funciones comunitarias críticas, según lo permitan los suministros.”

¿Y qué hay sobre la higiene de las manos?


“La higiene de las manos es una intervención ampliamente utilizada y se ha demostrado que reduce eficazmente la transmisión de infecciones gastrointestinales e infecciones respiratorias. Sin embargo, en nuestra revisión sistemática, actualizando los hallazgos de Wong et al., no encontramos evidencia de un efecto importante de la higiene de manos sobre la transmisión del virus de la influenza confirmada por laboratorio.”


2. Una revisión de julio de 2020 por el Centro de Oxford para la Medicina Basada en la Evidencia encontró que no hay evidencia de la efectividad de las máscaras de tela contra la infección o transmisión de virus.


“Muchos países han adoptado máscaras obligatorias para el público en varios entornos. Varios otros, Dinamarca y Noruega, generalmente no lo hacen. El Instituto de Salud Pública de Noruega informó que si las máscaras funcionaran, cualquier diferencia en las tasas de infección sería pequeña cuando tasas de infección bajas: suponiendo que haya un 20% de asintomáticos y una reducción del riesgo del 40% por usar máscaras, unas 200.000 personas necesitarían llevar mascarilla para prevenir una nueva infección por semana.”

Sí hacemos los cálculos, 48 millones de personas (ancianos, niños y adultos; incluido los discapacitados) sólo podrán prevenir alrededor de 250 infecciones a la semana. No hablamos de muertes sino de infecciones. Tampoco hablamos de infecciones producidas ocasionalmente en la calle. ¡Y esto es solo en el caso de que las mascaras funcionen! Pero, ¿cuánta gente morirá o se enfermará por llevar estos «bozales»? Porque señores, sabemos que las mascarillas tienen efectos adversos, cómo veremos más adelante.


3. En un estudio multinacional del Covid-19 realizado por la Universidad de East Anglia se llegó a la conclusión de que la obligación de utilizar una máscara no tenía ningún beneficio e incluso podría aumentar el riesgo de infección.


4. En un examen realizado en abril de 2020 por dos profesores estadounidenses de enfermedades respiratorias e infecciosas de la Universidad de Illinois se llegó a la conclusión de que las mascarillas no tienen ningún efecto en la vida cotidiana, ni como autoprotección ni para proteger a terceros (el llamado control de la fuente).

(Por cierto, los protagonistas del ensayo tuvieron que añadir una nota aclarativa después de poco tiempo dando a entender que los resultados no eran claros. Podéis imaginaros la presión a la que fueron sometidos estos científicos)


“Una mascarilla de tela o una cubierta facial hace muy poco para prevenir la emisión o inhalación de pequeñas partículas. Como se discutió en un comentario anterior de CIDRAP y más recientemente por Morawska y Milton (2020) en una carta abierta a la OMS firmada por 239 científicos, la inhalación de pequeñas partículas infecciosas no solo es biológicamente plausible, sino que la epidemiología la respalda como un modo importante de transmisión para el SARS-CoV-2, el virus que causa COVID-19. En resumen, aunque apoyamos el uso de mascarillas por parte del público en general, continuamos concluyendo que es probable que las mascarillas de tela y los protectores faciales tengan un impacto limitado en la reducción de la transmisión de COVID-19, porque tienen una capacidad mínima para prevenir la emisión de partículas pequeñas."

Sobre las máscaras N95 (las más eficaces), el estudio concluyo que estos respiradores ofrecen "mayor protección contra enfermedades respiratorias clínicas e infecciones bacterianas confirmadas en laboratorio, pero no infecciones virales o enfermedades similares a la influenza.”


“Sabemos que usar una mascarilla fuera de los centros de salud ofrece poca o ninguna protección contra las infecciones. Las autoridades de salud pública definen una exposición significativa al Covid-19 como el contacto cara a cara, a dos 2 metros de distancia y con un paciente con Covid-19 sintomático que se mantiene durante al menos unos minutos (y algunos dicen que más de 10 minutos o incluso 30 minutos). Por lo tanto, la posibilidad de atrapar Covid-19 de una interacción pasajera en un espacio público es mínima. En muchos casos, el deseo de un enmascaramiento generalizado refleja la ansiedad generada por la pandemia.

Curiosamente, el artículo menciona lo siguiente:

“Se podría argumentar que el miedo y la ansiedad se contrarrestan mejor con datos y educación que con una máscara marginalmente beneficiosa, particularmente a la luz de la escasez mundial de máscaras, pero es difícil lograr que los médicos escuchen este mensaje en el fragor de la crisis actual.”

5. Un artículo del New England Journal of Medicine de mayo de 2020 llegó a la conclusión de que las máscaras faciales de tela ofrecen poca o ninguna protección en la vida cotidiana.


6. Un estudio de julio de 2020 realizado por investigadores japoneses encontró que las máscaras de tela “ofrecen cero protección contra el coronavirus” debido al gran tamaño de sus poros y a su mal ajuste en general.


“Con respecto a las máscaras no tejidas, el tipo de máscara que pasó las pruebas de rendimiento de filtrado tuvo una tasa de fuga del 52 por ciento cuando se usó correctamente.”

7. Un estudio realizado en 2015 en el British Medical Journal BMJ Open descubrió que las máscaras de tela eran penetradas por el 97% de las partículas y pueden aumentar el riesgo de infección al retener la humedad o el uso repetido.

“Este estudio es el primer RCT de máscaras de tela y los resultados advierten contra el uso de máscaras de tela. Este es un hallazgo importante para informar la salud y seguridad ocupacional. La retención de humedad, la reutilización de máscaras de tela y una filtración deficiente pueden aumentar el riesgo de infección.”


“El virus puede sobrevivir en la superficie de las mascarillas, y los estudios de modelos han cuantificado los niveles de contaminación de las mascarillas. Es posible la autocontaminación por el uso repetido y la eliminación inadecuada. Por ejemplo, una mascarilla de tela contaminada puede transferir patógenos de la mascarilla a las manos desnudas del usuario. También demostramos que la filtración era extremadamente pobre (casi 0%) para las máscaras de tela. Las observaciones durante el SARS sugirieron que el doble enmascaramiento y otras prácticas aumentaron el riesgo de infección debido a la humedad, la difusión de líquidos y la retención de patógenos. Estos efectos pueden estar asociados con las máscaras de tela.”

Señores, habéis escuchado alguna vez la siguiente frase: “No pondrás bozal al buey cuando trille”. Pues bien, esto es una ley que se recogen en Levíticos 13 (en la Biblia, para aquellos que no lo sepan). Esta ley de más de tres mil años de antigüedad se puede resumir en esto: no oprimirás ni al animal ni al hombre. Y si ya es difícil llevar un bozal cuanto más una mascarilla que no te deja respirar.


Por cierto, ¿os habéis fijado cuántos perros salen con bozal? No muchos, ¿cierto? ¿Y con mascarilla? ¿No decían que los perros también transmiten el virus? No sé vosotros, pero yo no voy haciendo mis necesidades por la calle, ni tampoco voy babeando o lamiendo todo lo que encuentro a mi paso. Sin embargo, ¡los perros salen sin máscara y sin bozal! Pero no, no nos extrañemos, después de todo los animales tienen más derechos que nosotros.


3. LAS MÁSCARAS NOS ENFERMAN


ClinMed realizó un estudio con 343 profesionales médicos que estuvieron atendiendo a pacientes del Covid-19. Esto es lo que encontraron:


“El uso de máscaras durante un período de tiempo prolongado causa una serie de cargas fisiológicas y psicológicas y puede disminuir la eficiencia del trabajo. … El uso prolongado de N95 y máscaras quirúrgicas provoca efectos físicos adversos como dolores de cabeza, dificultad para respirar, acné, rotura de la piel, erupciones cutáneas y deterioro cognitivo. También interfiere con la visión, la comunicación y el equilibrio térmico. [...] Las máscaras ajustadas provocan una ventilación inadecuada y un aumento de los niveles de dióxido de carbono (CO2), conocido como hipercapnia. Como el CO2 es un estimulante respiratorio, una acumulación de CO2 exhalado entre la máscara y la cara provocará una mayor ventilación pulmonar y actividad respiratoria. [...] El CO2 exhalado se acumula entre la máscara y la cara, y los niveles elevados de CO2 provocan confusión, deterioro cognitivo y desorientación.”

Sobre la hipercapnia, un artículo de Nature dice lo siguiente:


"La hipercapnia […] ocurre comúnmente en enfermedades respiratorias agudas y crónicas graves y se asocia con un aumento del riesgo de mortalidad. Estudios recientes han demostrado que la hipercapnia afecta negativamente a la inmunidad innata, la defensa del portador, la eliminación del edema pulmonar y la proliferación celular."

¿No nos han machacado constantemente con eso de que hay que reducir las emisiones de gas; es decir, el dióxido de carbono? Sin embargo, ¡ahora quieren que respiremos directamente nuestro propio CO2! No, gracias.


Lo siguiente es un artículo de Children’s Health Defence, [2] el cual examina no pocos ensayos sobre las mascarillas. Uno de los primeros problemas que nos comenta es que los virus “no podrán escapar y se concentrarán en los conductos nasales, entrarán en los nervios olfativos y viajarán al cerebro". (Artículo de Russell Blaylock M.D.) Mientras tanto, otro ensayo publicado en Virology, dice lo siguiente:


“La evidencia más reciente sugiere que en algunos casos el virus puede entrar al cerebro. En la mayoría de los casos, entra al cerebro a través de los nervios olfativos, que se conectan directamente con el área del cerebro que se ocupa de la memoria reciente y la consolidación de la memoria. Al usar una máscara, los virus exhalados no podrán escapar y se concentrarán en los conductos nasales, entrarán en los nervios olfativos y viajarán al cerebro”.

Y esto es lo que nos dice un ensayo realizado con trabajadores sanitarios durante la pandemia del COVID-19:


“Se sabe que la máscara N95, si se usa durante horas, puede reducir la oxigenación de la sangre hasta en un 20%. Y la oxigenación adecuada de la sangre es esencial para la energía, la claridad mental, la concentración y el bienestar emocional."

A parte de la hipercapnia, las mascarillas pueden producir hipoxia. Varios estudios nos revelan que:


“Una caída en los niveles de oxígeno (hipoxia) se asocia con un deterioro de la inmunidad. Los estudios han demostrado que la hipoxia puede inhibir el tipo de células inmunitarias principales que se utilizan para combatir las infecciones virales llamadas linfocitos T CD4 +. Esto ocurre porque la hipoxia aumenta el nivel de un compuesto llamado factor 1 inducible por hipoxia (HIF-1), que inhibe los linfocitos T y estimula una poderosa célula inhibidora inmunitaria llamada T-regs. Esto prepara el escenario para contraer cualquier infección, incluido COVID-19, y hacer que las consecuencias de esa infección sean mucho más graves. En esencia, su mascarilla puede ponerlo en un mayor riesgo de infecciones y, de ser así, tener un resultado mucho peor. Además, la oxigenación reducida puede acelerar el crecimiento del cáncer.”

El artículo de Children’s Health Defence también nos recuerda que el uso de las mascarillas puede provocar el miedo, la angustia y la ansiedad, qué son:


“poderosas emociones inmunosupresoras. Este es otro factor relacionado con los efectos inmunosupresores de las mascarillas faciales.”

Lo cieto es que este virus es relativamente benigno para la gran mayoría de la población. Por lo tanto, si queremos que todo esto realmente acabe deberíamos dejar que "el virus se propague a través de la población más sana". De esta manera llegaremos con rapidez a un nivel de inmunidad masiva "con bastante rapidez que pondrá fin rápidamente a esta pandemia y evitará su regreso el próximo invierno."


En otras palabras, cuanto antes nos infectemos antes acabaremos con este virus. Eso sí, siempre protegiendo a los más vulnerables, cómo Dios manda.


“Durante este tiempo, necesitamos proteger a la población en riesgo evitando el contacto cercano, aumentando su inmunidad con compuestos que estimulan la inmunidad celular y, en general, cuidan de ellos."


4. INFRINGE NUESTRA LIBERTAD


Dios nos ha creado agentes libres, con libre albedrío. Somos tan libres qué Dios incluso nos ha dado la libertad de pecar o no pecar, de hacer el bien o hacer el mal. Obviamente, van a haber repercusiones, y finalmente juicio para aquellos que persisten en hacer el mal. Pero tenemos libertad, y a menos que no hagamos algo que dañe a otra persona (o infrinjamos las mismas leyes divinas), nadie debería quitárnosla.


Según la Stanford Encyclopedia, los derechos son:


“...privilegios para (no) realizar ciertas acciones, o (no) estar en ciertos estados; o privilegios que otros (no) realicen determinadas acciones o (no) se encuentren en determinados estados.”

En este sentido podríamos decir que una persona tiene el privilegio de no (realizar la acción de) llevar mascarilla, o tiene el privilegio de que otros no le obliguen a llevar mascarilla.


El derecho a no llevar mascarilla es un derecho internacional, pero más importante, creo que es un derecho Bíblico. Nadie puede obligar a una persona a hacer algo que perjudica su propia salud. Y aún menos hacer algo que daña la salud de otra persona. En otras palabras, nadie puede obligarme a llevar una mascarilla sí creo que eso puede afectar mi salud. Aún menos sí creo que las mascarillas pueden ayudar a propagar el virus y dañar a otras personas.


Ahora bien, algunos seguirán pensando que no llevar mascarilla es un pecado porque potencialmente puede hacer daño a alguien. Pero si seguimos este argumento, también podríamos decir que conducir es un pecado, porque potencialmente puedes matar a alguien al sentarte detrás del volante. De hecho, cómo hemos visto en el estudio predictivo de Noruega, hay más probabilidades de matar a alguien en un accidente de tráfico que saliendo a la calle sin máscara.



Referencias


  1. La lista siguiente se recoge en https://swprs.org/face-masks-evidence. También se pude leer la lista en español en https://www.mentealternativa.com/son-eficaces-las-mascarillas-la-evidencia/

  2. https://childrenshealthdefense.org/news/the-risks-vs-benefits-of-face-masks-is-there-an-agenda/