El séptimo día de la creación: el descanso divino

Un sermón de John Black. Jerusalem Assembly. Jerusalén, 2 de Mayo de 2020


La vida no es lo que se supone que debe ser. En este tiempo de coronavirus, te has preguntado: ¿Cuándo volverá la vida a la normalidad? ¿Cuándo podrán nuestros hijos jugar en el patio de recreo? ¿Cuándo podré volver a trabajar? ¿Cuándo podremos usar el transporte público sin temor? ¿Cuándo podremos dejar de usar máscaras? ¿Cuándo podremos encontrarnos nuevamente como familia de la iglesia, en persona, respirando el mismo aire, abrazándonos y conviviendo juntos? ¿Cuándo podré eliminar el Zoom de mis dispositivos y nunca volver a usarlo? ¿Cuándo volverá la vida a la normalidad?


Amigos, ¡la vida durante el «Corona» no es lo que debería de ser! Pero también es cierto, la vida antes del Corona no era lo que debería de haber sido. Y sea lo que sea, la vida futura, con o sin el coronavirus, ¡esa vida no será lo que se supone que debe ser!


¿Cómo se supone que debe ser la vida? ¿Cuál fue la intención y el diseño original de Dios para la vida? ¿Es posible experimentar esa vida hoy? ¿Si es así, cómo podemos tú y yo experimentar la vida que Dios pretendía originalmente, incluso con Corona?


Este es el tema de nuestro mensaje esta mañana. Queremos descubrir lo que Dios revela acerca de cómo era originalmente la vida. ¿Cuál fue el propósito inicial de la creación? En este tiempo tan extraño de Corona, ¿podemos experimentar esa vida que Dios planeó para nosotros? Y si es así, ¿cómo podemos participar en ello?


En Génesis 2:1-3 leemos:


«Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos.Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.»

Estos tres versículos simples cierran la primera parte de las dos narraciones sobre la creación. Lo que empezó en el capítulo 1:1 con: «En el principio Dios creó los cielos y la tierra», acaba en el capítulo 2:1 con: «Fueron acabados, pues, los cielos y la tierra...»


En los primeros seis días fuimos testigos de cómo Dios revirtió el vacío y la falta de forma.

(v.1:2) Dios creó el tiempo. Él creó el espacio y trajo forma a lo amorfo. Y llenó los espacios vacíos con lo que el capítulo 2, versículo 1 llama «todo el ejército».


El ejército es:


Las lumbreras en la expansión—Día 4

La vegetación en la tierra—Día 3

Los seres vivientes en los mares—Día 5

Los pájaros en la expansión—Día 5

Los animales terrestres—Día 6

Y, por supuesto, la humanidad—Día 6



El séptimo día es inusual y único.


El séptimo día es inusual. Esto lo podemos ver de cuatro maneras diferentes.


A. NO HAY PALABRA


Primero, es inusual porque Dios no habla. No hay ninguna palabra que crea alguna cosa. Este día se destaca de los otros seis días por este motivo. Llama la atención el hecho de que Dios está verbalmente inactivo en este día. Las palabras aquí son las palabras del autor inspirado por el Espíritu. Y nos dice lo que Dios hace. Dios completó su obra en este día. Dios descansó en este día. Dios bendijo y santificó este día. Observa la conexión entre el descanso, y la bendición y la santificación. ¿Por qué Dios bendice y santifica este día? Porque descansó.


B. DESCANSO


Esto es extraordinario. La segunda observación inusual es que Dios descansó. Después de seis días de genio creativo, en este día, en lugar de hablar, descansó.


¿Qué significa que Dios «descansó»? Hay dos significados principales. Uno deriva del significado de la palabra. Y el otro del retrato pintado por la Biblia.


1. Descanso quiere decir «parar»


En primer lugar, descansar significa detenerse o cesar. Es el mismo término hebreo que se refiere al maná en Josué 5:12:


«Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra.»

Es el mismo término que describe lo que hicieron los amigos de Job (Job 32:1):


«Cesaron estos tres varones de responder a Job, por cuanto él era justo a sus propios ojos.»

El maná dejó de caer del cielo. Los amigos de Job dejaron de responder a Job. Que Dios descansó significa que dejó de crear. No significa que Dios estaba cansado y exhausto de los seis días de la creación. No significa que Dios haya dormido. No significa que Dios invitó a algunos amigos a una barbacoa. No significa que Dios tomó su mascarilla y su refrigerador y se fuera a la playa de Tel Aviv. No estaba tomando limonadas junto a la piscina. Significa que la obra de la creación de Dios concluyó. Estaba completo. No había nada más que crear. ¿Significa esto que Dios dejó de trabajar por completo? ¿Qué hizo Dios en el octavo día? ¿Y todos los días a partir de entonces?


En Génesis 3, Dios «camina» en el jardín y habla con Adán, con Eva y con la serpiente. Él

juzga y lleva a cabo el castigo. Que Dios descansara no significa que detuvise toda actividad. El descanso de Dios incluye el cuidado de su creación. El descanso de Dios incluye sostener su creación. El descanso divino significa que Él continúa trabajando.


De hecho, cuando los judíos acusaron a Jesús de violar el Shabat (el Sábado), Jesús dijo lo mismo (Juan 5:17):


«Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.»

El descanso divino significa que Dios dejó de crear y continúa trabajando.


2. Descanso quiere decir «reinar»


Existe otra manera de entender el descanso divino. La segunda forma es entender el descanso como «gobierno». Los pueblos antiguos creían que las deidades descansaban en los templos. Por esta misma razón construyeron templos: para proporcionar un lugar donde su deidad pudiera descansar. Este descanso no era un descanso de relajación. Se entendía que este descanso era un gobierno desde el trono. Esto es parte del trasfondo de Salmo 132:


Entraremos en su tabernáculo; Nos postraremos ante el estrado de sus pies.Levántate, oh Jehová, al lugar de tu reposo,Tú y el arca de tu poder. (132:7-8)

Porque Jehová ha elegido a Sion; La quiso por habitación para sí. (132:13)

Este es para siempre el lugar de mi reposo; Aquí habitaré, porque la he querido. (132:14)

El contexto obvio aquí es el Templo de Jerusalén en Sión. El templo y la Sala del Trono, el Lugar Santísimo, se concibe como el lugar de descanso y morada de Dios.


Veamos Isaías 66:1


Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar,y dónde el lugar de mi reposo?

Para Isaías, toda la creación es vista como el Templo del Señor, el lugar de descanso del Señor. Su Sala del Trono. ¿Qué hace un rey desde su trono? Gobierna. Cuando leemos que Dios descansó en el séptimo día, entendemos que Dios paró el trabajo de la creación. Asumió su trono como rey. Y reinó en su reino. Este es el descanso divino del séptimo día. Él descansa para poder gobernar.


C. BENDITO Y SANTIFICADO


Así pues, la primera observación inusual es que Dios no habla. La segunda, Dios descansa. La tercera, Dios bendice y santifica.


«Entonces, bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.» (Génesis 2:3)

En el capítulo uno, Dios bendijo a las criaturas marinas. Bendijo a los pájaros. Bendijo la

humanidad. Pero aquí, Dios bendice algo diferente. Bendice al día mismo. Bendice al tiempo. La bendición de Dios del séptimo día revela la meta de la creación de Dios. Todo lo creado en el capítulo uno experimentó la bendición de Dios en el séptimo día. Y esa bendición fue el descanso divino. Esa experiencia fue vivir la vida con Dios como Rey, gobernando sobre todo. La experiencia del descanso divino significaba vivir la vida de acuerdo con las reglas del rey.



D. NI TARDE NI MAÑANA


Hay una cuarta observación inusual que quiero que vean. Durante los últimos seis días, leemos: Había tarde y había mañana; un segundo, tercer o cuarto día. Ese estribillo repetitivo está ausente en el séptimo día. El séptimo día no ha terminado. El gobierno y reino de Dios en descanso nunca termina. Aún más, la creación tenía la intención de disfrutar la bendición del descanso divino para siempre. ¿Cuál fue la intención y el diseño original de Dios para la vida? Experimentar la bendición universal del descanso divino para siempre. ¿Cómo se suponía que era la vida? Se suponía que la vida se vivía en el descanso de Dios. Con Dios como Rey. Con sus criaturas viviendo en una relación ininterrumpida y comunión con el Rey. Sin mascarillas. No hay una distancia de dos metros. Es una relación cercana y personal. La vida debería estar ausente de los efectos devastadores del pecado. La creación debería existir como exaltada, no caída. No debería haber una Corona que causara la muerte. No debería haber una depravación total de la humanidad. La vida no estaba destinada a la ira, la lujuria, la crueldad. No tendría que existir el dolor, la pena y la muerte. Se suponía que la vida estaba destinada a una eternidad de relaciones ininterrumpidas entre nosotros y nuestro Rey, Jehová Dios.



El pecado


Pero, cómo nos recuerda tan claramente el mundo del coronavirus, la vida no es lo que debería ser. El pecado corrompió toda la creación. El pecado destrozó la experiencia del descanso divino en la creación. El pecado nos separó de Dios. El pecado nos echó del reino de Dios. El pecado nos trajo al reino de la muerte.


La restauracion


Afortunadamente para nosotros, Dios no dejó caer la creación en un agujero negro. Comenzó un trabajo de restauración. Restaurar para la creación la experiencia del descanso divino que excluye el pecado. Restaurar la vida como se supone que debe vivirse y experimentarse.


¿Cómo lo hace Dios?


Primero, Dios elige a un pueblo. Segundo, Dios ordena a estas personas que practiquen el Shabat. El Shabat era una señal del pacto. También fue una señal de participación en el descanso de Dios. Debían recordar que pertenecían a Dios. Que Él era Rey y que ellos eran su pueblo del Reino. Las señales no son la realidad. Las señales apuntan a la realidad. El Shabat señala a la realidad de que un día la creación experimentará el descanso divino como debe ser.


Tercero, Dios promete que estas personas descansarán en la Tierra (Josué 1:13-15). Ese descanso incluyó:


(i.) Descanso de sus enemigos. Seguridad.

(ii.) Descanso de deambular. Estabilidad.

(iii.) Descanso con la presencia constante de Dios como Rey en el Tabernáculo y más tarde en el Templo.

(iv.) Descanso de la desobediencia. Es decir, vivir de acuerdo con el gobierno de Dios.

Para entrar en esta tierra prometida, uno debe tener fe y obediencia. Una generación no lo hizo. Murió en el desierto sin descansar. Para permanecer en la Tierra Prometida, tenían que tener fe y obediencia. Israel fue exiliado. Marcado por el pecado, el pueblo escogido de Dios, Israel, repetidamente fue infiel y desobediente. Pero el aspecto más importante del plan de restauración divina del descanso divino incluye, (4) enviar a Su Hijo.


Vuelvan conmigo al libro de Hebreos. En los capítulos 3 y 4, el escritor compara

Jesús y Moisés y muestra cómo Jesús es superior a Moisés. Así como Moisés estaba guiando a los israelitas a la tierra de la promesa para descansar, así Jesús es el nuevo Moisés que hace descansar a su pueblo. Donde Moisés fracasó, Jesús tuvo éxito. El escritor también compara a los seguidores de Moisés con su audiencia. Ambas audiencias les han predicado las buenas nuevas. Ambos tienen la promesa de entrar en el descanso divino. La audiencia de Moisés no pudo entrar en el descanso de Dios por falta de fe. En Hebreos 4:2 leemos:


«Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.»

Y su falta de fe los llevó a la desobediencia (Hebrews 4:6):


«Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia».

La audiencia de Hebreos está en el mismo peligro. Entonces, el escritor exhorta a su

audiencia a entrar en el reposo divino combinando la proclamada palabra de Dios con la fe (Hebreos 4: 9-11):


«Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.»

La restauración del descanso divino se centra en Jesús. La señal del pacto de Moisés, el Shabat, señala a Jesús. El verdadero descanso del Shabat no es literalmente un descanso físico, sino la salvación que Dios ha provisto en Jesucristo. Y esa salvación es la restauración definitiva del descanso divino. ¿Cuál es el descanso divino de Génesis 2? La vida con Dios como rey. Vida con una relación ininterrumpida, sin máscaras faciales, con el Rey. Dios ofrece este descanso divino a todos. El único requisito para experimentar el descanso divino es la fe en Jesús como el Mesías.



LA APLICACIÓN


¿Cómo se supone que es la vida? El séptimo día de la creación revela que la meta de Dios para la creación, para usted y para mí, es experimentar la bendición del descanso divino. Con Dios como rey, viviendo en fe y obediencia en su benevolente gobierno. No de forma momentánea y fugaz. No una vez a la semana en el shabat o en el domingo, sino cada momento de nuestras vidas. Por toda la eternidad. Así es la vida como debería ser.


Al no creyente


Si estás escuchando hoy y no crees en Jesús como el Hijo de Dios, la Biblia enseña que es imposible para ti experimentar el descanso de Dios. Es imposible para ti vivir la vida como estaba destinada a ser y será. Para entrar en el descanso divino, debes creer en Jesús como el Mesías Prometido. Para experimentar la vida como debe ser, debes creer en Jesús el Hijo de Dios. Ese descanso divino puede comenzar hoy. Pero todavía está marcado por el pecado. Y lo estará hasta que Jesús regrese. Pero la experiencia del descanso de Dios comienza ahora a través de Jesús. Y será experimentado por completo cuando regrese.



Al creyente


Muchos de vosotros ya creeis que Jesús es el Mesías Prometido. Ya habéis entrado en el descanso divino de Dios. Ahora la pregunta es: ¿de qué manera estás experimentando el descanso divino? Y la respuesta es: en la medida en que vives tu vida por fe. En la medida en que vives tu vida el reino de Dios. En otras palabras:


¿Gobierna Dios cada aspecto de tu vida?

¿Es él el rey de tus tarjetas de crédito?

¿Está a cargo de la elección de tus amistades?

¿Está a cargo de donde vives?

¿De qué tipo de trabajo tienes?

¿De cómo pasas tu tiempo?

¿De lo que ves en la televisión o en el ordenador?

¿Es Dios el rey de tu lengua?


Experimentar el descanso divino, entonces, depende en parte de ti y de mí. Nuestra parte es dar diariamente el control de nuestras vidas al Creador que descansa y gobierna. Nuestra parte es descansar del pecado.



CONCLUSIÓN


El séptimo día de la creación no ha terminado. El sol no se ha puesto en el séptimo día.

No hubo tarde. No hubo mañana. Porque Dios descansó. Y descansa hoy. El creador del cielo y de la tierra está hoy en su templo. Él está en la sala de su trono hoy. El cielo es su trono. La tierra es el estrado de sus pies. Él es el rey que descansa. El es el rey que reina. Y como declara el salmista: Él se sienta como Rey para siempre. Y estamos invitados a experimentar Su descanso y Su gobierno a través de Jesucristo el Mesías. Es Jesús quien entró en la creación de Dios. Una creación devastada por el pecado. Entró en la vida que no es lo que debería ser. Y nos llama hoy (Mateo 11:29-30):


«Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.»

¿Estás ansioso por la vida durante el coronavirus? ¿Te estás preguntando: Cuándo volverá la vida a la normalidad? La vida será normal cuando Jesús regrese. Hasta entonces, Jesús ora a la diestra del Rey. Hasta entonces, tiene misericordia de quien tiene misericordia. Hasta entonces, entramos en el descanso divino cuando unimos la fe a la proclamada Palabra de Dios. Hasta entonces, experimentamos el descanso divino mientras vivimos vidas fieles y obedientes como hijos e hijas del Rey.