Isa (Jesús) fue más grande que Mahoma

Cómo el Corán afirma la supremacía de Jesús sobre Mahoma


por N. Jaruchik


Para todo musulmán no hay profeta más grande que Muhammad (Mahoma). El «amor» por este hombre es tan grande que incluso algunos de sus seguidores son capaces de morir y/o matar por él. Alegar que alguien es más grande que él constituye un verdadero sacrilegio. Sin embargo, el Corán, por muy sorprendente que pueda parecer, afirma contundentemente que existe un profeta más grande que Muhammad: Isa, el Jesús musulmán.


A continuación veremos seis razones o argumentos que contradicen la visión ortodoxa musulmana sobre la supremacía de Muhammad. En todo caso, me gustaría recalcar, o mejor dicho, disuadir a los lectores de cualquier equiparación entre Isa y Jesús. Es decir, Isa tiene poco o nada en común con el verdadero Jesús histórico que encontramos en la Biblia. Mi intención no es mostrar a los musulmanes que deben honrar más a Isa o reemplazarlo por Muhammad, más bien espero que los siguientes argumentos les lleven a investigar quién es el verdadero Jesús, y sí es posible, que puedan llegar a conocerlo.


1) El nacimiento milagroso de Isa.


Según el Corán, Isa (Jesús) nació de una manera milagrosa. María fue escogida «entre todas las mujeres del universo» para tener un hijo muy especial. Esto sucedería sin haberla «tocado mortal»:


«Y cuando los ángeles dijeron: “¡María! Alá te ha escogido y purificado. Te ha escogido entre todas las mujeres del universo. [...] ¡María! Alá te anuncia la buena nueva de una Palabra que procede de Él. Su nombre es el Ungido, Jesús, hijo de María, considerado en la vida de acá y en la otra y será de los allegados. Hablará a la gente en la cuna y de adulto, y será de los justos”. Dijo ella: “¡Señor! ¿Cómo puedo tener un hijo, si no me ha tocado mortal?” Dijo: “Así será. Alá crea lo que Él quiere. Cuando decide algo, le dice tan sólo: ‘¡Sé!’ y es. Él le enseñara la Escritura, la Sabiduría, la Torá y el Evangelio”». (Sura 3:42-47)

Así pues, según el Corán, Jesús fue el único mortal que nació sin padre. Sin duda, esto nos hace recordar el texto bíblico del encuentro del ángel Gabriel con María cuando el ángel le anuncia las buenas nuevas, a lo que la joven virgen responde: «¿Cómo será esto? Pues no conozco varón.» (Lucas 1:34) Claro está, el Corán omite que “este será grande, y será llamado hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” (Lucas 1:32-33)


No obstante, el nacimiento milagroso de Jesús se acentúa aún más al examinar varios de los atributos que otorga el Corán a Jesús.



a) La Palabra.


«Entonces, Zacarías invocó a su Señor diciendo: “¡Señor! ¡Regálame, de Ti, una descendencia buena! Tú escuchas a quien Te invoca”. 39. Los ángeles le llamaron cuando, de pie, oraba en el Templo: “Alá te anuncia la buena nueva de Juan, en confirmación de una Palabra que procede de Alá, y que será jefe, abstinente, profeta, de los justos”... los ángeles dijeron: “¡María! Alá te anuncia la buena nueva de una Palabra que procede de Él.”» (Sura 3:38-39)

Sin embargo, en la Biblia, en el evangelio de Juan encontramos una de las descripciones más bellas sobre la naturaleza de Jesús: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios». Este Verbo (o «Palabra», logos), dice Juan, era en el principio con Dios y todo fue hecho a través de él. Curiosamente en el Corán encontramos varias alusiones al «logos».


b) El Ungido.


En la Biblia, el título más característico de Jesús es el de «Mesías», el ungido (en griego Christós). Este título hebreo, bien conocido por los judíos (mesiánicos o no), también aparece en el Corán cómo al-Masih (el Ungido).


«Su nombre es el Ungido, Jesús, hijo de María, considerado en la vida de acá y en la otra y será de los allegados. 46. Hablará a la gente en la cuna y de adulto, y será de los justos» (Sura 3:45-46)

Y en otro sura, negando la divinidad de Jesús...


«¡Gente de la Escritura! ¡No exagereis en vuestra religión! ¡No digáis de Alá sino la verdad: que el Ungido, Jesús, hijo de María...» (Sura 4:171)

c) Un Signo.


En términos bíblicos, tanto el nacimiento milagroso de Jesús cómo sus milagros son señales (signos) que verifican su autenticidad (como verdadero Mesías). Curiosamente, el Corán afirma que Jesús fue una «señal».


«Tu Señor dice: “Es cosa fácil para Mí. Para hacer de él signo para la gente y muestra de Nuestra misericordia'. Es cosa decidida”». (Sura 19:21)

«Y a la que conservó su virginidad. Infundimos en ella de Nuestro Espíritu e hicimos de ella y de su hijo signo para todo el mundo.» (Sura 21:91)

d) Nacido por el Espíritu. (¿Gabriel?)


Si bien es cierto que la visión coránica sobre el «Espíritu» (algunos afirman que se trata del ángel Gabriel) es muy diferente a la bíblica, el hecho de que Isa naciera a través del Espíritu, lleva a pensar que Jesús tuvo que ser una persona muy especial para ellos.


«Y a María, hija de Imran, que conservó su virginidad y en la que infundimos de Nuestro Espíritu. Tuvo por auténticas las palabras y Escritura de su Señor y fue de las devotas.» (Sura 66:12)


2) Los milagros de Jesús.


Los milagros de Jesús son unos de los eventos más importantes que encontramos en los evangelios. De los registrados, ¡podemos calcular hasta treinta y siete milagros! Y éstos no son solo referencias, sino milagros narrados al detalle. De hecho, los milagros son una de las señales (signos) que apuntan a su divinidad (“¿Quién es éste, que también perdona pecados?”1). Resulta irónico que el Corán, el cual hace de Jesús un simple profeta, narra, precisamente, algunos de sus milagros. Cómo veremos a continuación, algunos de estos no encuentran homólogo en la Biblia y son de dudosa procedencia 2 , pero aún así atestiguan de que Jesús no fue un simple profeta.


«Y como enviado a los Hijos de Israel: Os he traído un signo que viene de vuestro Señor. Voy a crear para vosotros, de la arcilla, a modo de pájaros. Entonces, soplaré en ellos y, con permiso de Alá, se convertirán en pájaros. Con permiso de Alá, curaré al ciego de nacimiento y al leproso y resucitaré a los muertos. Os informaré de lo que coméis y de lo que almacenáis en vuestras casas. Ciertamente, tenéis en ello un signo, si es que sois creyentes.» (Sura 3:49)

Jesús habla cuando todavía es un bebé:



«Y vino con él [Jesús] a los suyos, llevándolo. Dijeron: “¡María! ¡Has hecho algo inaudito Hermana de Aarón! Tu padre no era un hombre malo, ni tu madre una ramera”. Entonces ella se lo indicó. Dijeron: “¿Cómo vamos a hablar a uno que aún está en la cuna, a un niño?” Dijo él: “Soy el siervo de Dios. Él me ha dado la Escritura y ha hecho de mí un profeta. [...] La paz sobre mí el día que nací, el día que muera y el día que sea resucitado a la vida."» (Sura 19:27-33)

Jesús hace descender del cielo «una mesa servida».


«112. Cuando dijeron los apóstoles: “¡Jesús, hijo de María! ¿Puede tu Señor hacer que nos baje del cielo una mesa servida?”. Dijo: “¡Temed a Alá, si sois creyentes!”. 113. Dijeron: “Queremos comer de ella. Así, nuestros corazones se tranquilizarán, sabremos que nos has hablado verdad y podremos ser testigos de ella”. 114. Dijo Jesús, hijo de María: “¡Alá, Señor nuestro! Haz que nos baje del cielo una mesa servida, que sea para nosotros, el primero como el último, motivo de regocijo y signo venido de Ti. ¡Provéenos del sustento necesario, Tú, Que eres el Mejor de los proveedores!”. 115. Dijo Alá: “Sí, voy a hacer que os baje. Pero, si uno de vosotros, después de eso, no cree, le castigaré como no he castigado a nadie en el mundo”». (Sura 5:112-115)

A parte de estos eventos sobrenaturales detallados en el Corán, podemos encontrar otros milagros muy interesantes en los hadices. Por ejemplo, Al-Tabari describe cómo Jesús curó al hijo de un rey (quizá una alusión a la sanación del «hijo de un noble» descrita en Juan 4:43-54) y cómo predijo la traición de Judas.


3) Sin pecado.


Existen numerosos pasajes o referencias bíblicas que atestiguan la pureza o santidad de Jesús. Por ejemplo, Pedro nos dice que «Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca.» (1 Pedro 2:21-22) Contra todo pronóstico, el Corán también apunta a la pureza de Jesús:


«Y recuerda a María en la Escritura, cuando dejó a su familia para retirarse a un lugar de Oriente. 17. Y tendió un velo para ocultarse de ellos. Le enviamos Nuestro Espíritu y éste se le presentó como un mortal acabado. 18. Dijo ella: “Me refugio de ti en el Compasivo. Si es que temes a Alá…” 19. Dijo él: “Yo soy sólo el enviado de tu Señor para regalarte un muchacho puro.”» (Sura 19:16-19)

La palabra zakiyya quiere decir “santo, puro, sin mancha”. Ni Muhammad ni ningún otro profeta es descrito con esta palabra. Existe además un hadiz que atestigua que Jesús nació «sin mancha».


«El Profeta [Muhammad] dijo: “Cuando nace cualquier ser humano. Satanás lo toca a ambos lados del cuerpo con sus dos dedos, excepto Jesús, el hijo de María, a quien Satanás intentó tocar pero falló, porque tocó la cubierta de la placenta en su lugar”». (Sahih Al-Bujari, Vol. 4, Libro 54, Hadiz 506)

Según Abu Hureira, la «maldición» de las personas empieza cuando Satanás los hace llorar al nacer. Por otro lado, el Corán relata cómo Alá pone a María bajo «protección contra el maldito Demonio, y también a su descendencia». (Sura 3:36) A parte de la rareza de la intervención de Satanás en los nacimientos de las personas, estos hadices y suras muestran cómo Alá libró a Jesús de las artimañas de Satanás, apuntando, así, a su naturaleza no pecaminosa.


Lo cierto es que no hay ninguna referencia en el Corán que aluda a la naturaleza pecaminosa de Jesús. Sin embargo, Muhammad, el profeta más grande del islam, si aparece cómo una persona con pecado:


«Sabe, pues, que no hay más dios que Alá y pide perdón por tu pecado, así como por los creyentes y las creyentes.» (Sura 47:19)


4) La ascensión de Jesús.


Según el islam, Jesús no murió «sino qué Alá lo elevó a Si». (Sura 4:158) Cómo ya hemos mencionado en un artículo anterior (El islam, el gnosticismo y la muerte de Jesús”) la negación de la muerte de Jesús en la cruz es un argumento con poca o ninguna credibilidad (puesto que existen manuscritos antiguos que atestiguan su crucifixión), no obstante, parece interesante que la negación de su muerte conlleva a aceptar su ascensión a Alá.


«Cuando Alá dijo: “¡Jesús! Voy a llamarte a Mí, voy a elevarte a Mí, voy a librarte de los que no creen y poner, hasta el día de la Resurrección, a los que te siguen por encima de los que no creen. Luego, volveréis a Mí y decidiré entre vosotros sobre aquello en que discrepabais.”» (Sura 3:55)

Según Mahmoud Ayoub, un erudito religioso, «la proximidad o cercanía a Dios es confirmada en la insistencia de que Jesús no murió, sino que fue llevado a Dios y permanece con él»3.



5) Jesús volverá para juzgar al mundo (a la manera musulmana).


La visión predominante entre los musulmanes es que Jesús no murió y que fue llevado con Alá. (Sura 4:157-158) El siguiente versículo también parece indicar que Jesús volverá a la tierra:


«La paz sobre mí el día que nací, el día que muera y el día que sea resucitado a la vida.» (Sura 19:33)

Si Jesús no murió y fue elevado a Alá, ¿por qué habla este sura sobre su muerte y resurrección? A diferencia de la escatología bíblica, la «escatología» coránica es muy pobre. No obstante, los suras mencionados anteriormente parecen confirmar lo que los hadices nos cuenta acerca del retorno de Jesús. Por ejemplo, Al-Bujari nos dice lo siguiente:


«Sin duda alguna, Jesús, el hijo de María, pronto descenderá entre ustedes y juzgará a la humanidad con justicia; Romperá la cruz y matará a los cerdos y no habrá Jizya.»(Sahih Al-Bujari 4.55.657)

Por otro lado, Sahih al-Muslim, relata que Jesús volverá en la Última Hora a derrotar al Anticristo y «entonces Alá los matará con su mano y les mostrará su sangre en la lanza [de Jesús]». (Sahih al-Muslim 2897) Según los musulmanes este Jesús reinará por unos cuarenta años, luego morirá y resucitará en el «Día de la Resurrección».



6) María, la mujer más especial del Corán.


Los cinco puntos anteriores serían suficientes para desmantelar la idea de la supremacía de Muhammad, pero he creído conveniente (y lícito) añadir el sexto. A primera vista parecerá algo raro poner a María cómo uno de los argumentos a favor de la supremacía de Isa, pero enseguida veremos la conveniencia de este punto.


Si bien es cierto que en la Biblia los hombres suelen tener un papel prominente, las mujeres son mencionadas con frecuencia y algunas de ellas incluso juegan un papel importante (p. ej., Sara, Debora, Ester, Rut, María… ). De hecho, ¡alrededor de unas doscientas mujeres son mencionadas por nombre en la Biblia (algunas incluso tienen su propio libro)! Teniendo en cuenta que el Corán ha tomado prestado muchas cosas de la Biblia, deberíamos esperar que el libro sagrado de los musulmanes también mencionase a unas cuantas mujeres. Pero éste no es el caso. En realidad, solo trece mujeres aparecen en el Corán, ¡y tan solo una es mencionada por nombre! No, no hablamos de la madre de Muhammad o una de las mujeres del profeta, hablamos de María, la madre de Jesús.


El hecho de que sólo María es mencionado por nombre nos lleva a pensar que Jesús tuvo que ser una persona muy importante, puesto que María no saldría mencionada en el Corán sí no fuese por Jesús. Es más, teniendo en cuenta que ninguna de las mujeres cercanas a Muhammad son mencionadas por sus nombres, nos lleva a concluir (o por lo menos, a pensar) que Jesús tuvo que ser más que un simple profeta. Y en todo caso, uno más grande que Muhammad.



Conclusión


En este ensayo hemos podido ver las características principales del Jesús musulmán. Hemos visto que: 1) Jesús nació de manera milagrosa y a través del «Espíritu», fue el Ungido, la Palabra y un Signo, 2) Hizo milagros (incluso desde la cuna), 3) Fue Santo (sin pecado), 4) Ascendió al cielo 5) Juzgará y reinará en la Tierra, 6) tuvo una madre cuyo nombre es el único mencionado en el Corán.


Contrastemos esto con las características de Muhammad: 1) Nació como cualquier otro mortal (no fue ungido, ni una Palabra, ni un Signo), 2) No hizo un solo milagro (ni tampoco profetizó), 3) Fue pecaminoso (¡oh, sí lo fue!) como cualquier otra persona, 4) Murió cómo cualquier otro mortal (no ascendió al cielo de manera milagrosa), 5) No juzgará a la Tierra ni reinará en ella, 6) Ninguna mujer relacionada con Muhammad es mencionado en el Corán.


Cualquier análisis lógico debe, indudablemente, llevarnos a concluir que Isa tuvo que ser más grande que Muhammad. Desgraciadamente, muchos musulmanes no estarán dispuestos a aceptar tal evidencia. La razón es obvia: si Jesús fue más grande que Muhammad, éste tuvo que ser muy especial, incluso divino.




Referencias


  1. Lucas 7:49

  2. Algunos de los milagros de Isa (Jesús) mencionados en el Corán han sido sacados de libros apócrifos; p. ej. el Evangelio del Pseudo-Tomás

  3. Ayoub, Mahmoud (2007). A Muslim View of Christianity: Essays on Dialogue. Maryknoll, NY: Orbis Books. p. 115.