Tierra torcida

por David Allen (www.creation.com)

traducido por N. Jaruchik


Fotografía de Simon Fitall en Unsplash

¿Le han enseñado alguna vez que los plegamientos rocosos se deformaron a lo largo de millones de años por la acción gradual del calor y la presión? Eso es lo que me enseñaron en la escuela secundaria.


Sin embargo, las formaciones geológicas normalmente muestran una evidencia clara de que las rocas no pudieron haber sido duras y frágiles antes de ser plegadas.


Imagen 1: Piedra caliza plegada en los Andes del Perú.

Materia blanda y plástica


En excursiones geológicas, que realicé mientras estudiaba en la universidad, inspeccioné numerosos afloramientos rocosos. En la mayoría

de los afloramientos donde las rocas estaban plegadas los profesores explicaban que la roca posiblemente se deformó mientras el sedimento aún no estaba consolidado y saturado de agua.

Imagen 2: Conchas fosilizadas.

Decían esto porque, aunque las rocas obviamente estaban severamente deformadas, apenas había ninguna fractura. Todos nos dimos cuenta de que la roca no pudo haber sido frágil al doblarse con tanta fuerza. Tuvo que haber sido blanda y plástica. Si las rocas hubieran sido duras y sólidas antes de deformarse se habrían fracturado, no plegado.


En mi trabajo como geofísico, he observado muchos ejemplos de plegamiento de sedimentos blandos, incluidas rocas en el río Turón (Imagen 3 e Imagen 4) y Ulladulla (Imagen 7) en Australia y en Jaipur, India (ver Image 8, Imagen 9, Imagen 10, Imagen 11).


Los profesores también querían que examinásemos cuidadosamente los minerales y la textura de los afloramientos rocosos. Señalaban que no había evidencia de que las rocas hubieran sido sometidas a mucho calor o presión. En cambio, estaba claro que la flexión había tenido lugar a temperaturas normales.

Imagen 3: Roca firmemente plegada.
Imagen 4: Roca firmemente plegada (primer plano).

Muchas de las capas de las rocas plegadas que observamos eran enormes. ¿Qué pudo haber formado estos pliegues? En la mayoría de los casos, los profesores solo podían apuntar a una catástrofe. No podían sugerir que un proceso gradual pudiera deformar las rocas en pliegues apretados bajo temperaturas normales sin fracturarlas. Incluso los estratos gruesos en el Gran Cañón todavía eran blandos y plásticos cuando se deformaron. (Ver Los estratos del Gran Cañón muestran que el tiempo geológico es imaginario)


Fuerzas enormes


Sin embargo, hay otros casos en los que es obvio que el plegamiento ocurrió mientras la roca era sólida. Los experimentos de deformación han demostrado que este tipo de plegado es posible bajo presión extrema y en poco tiempo o bajo presión moderada y con mucho tiempo. Algunas capas de roca fuertemente plegadas son tan grandes que solo se pueden observar correctamente desde el aire (Imagen 6).


Los pliegues masivos en roca dura sobre un área tan grande tuvieron que involucrar enormes fuerzas, por lo que sólo pueden explicarse por medio de una enorme catástrofe. ¿Podrían los movimientos terrestres a escala continental durante el Diluvio del Génesis haber producido esas grandes fuerzas necesarias para doblar rápidamente pliegues tan grandes y apretados?


Catástrofe global


Muchos se burlan de la idea de un Diluvio Universal alegando que los eventos climáticos normales no podrían causar tal evento. ¡Están en lo cierto! No fue un evento normal. El Diluvio empezó cuando «fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas»; (Génesis 7:11). La Biblia afirma que el Diluvio fue un evento real, una increíble catástrofe mundial.


A pesar de esto, algunas personas imaginan que la Biblia debe estar describiendo una inundación local; solo buscan evidencia de grandes inundaciones locales en el Medio Oriente. Sin embargo, si pudieran aceptar (aunque fuese por el bien del argumento) la inmensidad del Diluvio, pronto verían que la evidencia geológica del cataclismo global es abrumadora.


Una explicación lógica


Muchos geólogos creacionistas creen que el diluvio del Génesis implicó un movimiento rápido de las enormes placas que comprenden la corteza terrestre. Esto explicaría por qué tanto sedimento todavía era blando mientras se deformaba. Tan pronto como las aguas de la inundación habrían depositado grandes volúmenes de lodo y arena, las placas en movimiento se habrían arrugado y deformado el sedimento mientras aún estaba saturado de agua. El Diluvio también explica las fuerzas colosales necesarias para plegar enormes áreas de roca dura.


La inundación bíblica es una explicación simple, lógica y válida de por qué encontramos en todos los continentes tanta roca que se ha deformado catastróficamente.


Caliza plegada


En los Andes peruanos (provincia de Áncash), la piedra caliza se ha plegado (Imagen 1) como una placa oceánica empujada contra el borde de la placa sudamericana. Conchas fosilizadas encontradas en la roca (Imagen 2) estuvieron una vez en el mar. También se han encontrado huellas de dinosaurios en este lugar. Los experimentos con la deformación de la piedra caliza [1] muestran que estratos como estos podrían haberse plegado durante el año que duró la inundación del Génesis.


El movimiento tectónico durante el diluvio del Génesis ha empujado estos estratos peruanos cinco mil metros (16,000 pies) sobre el nivel del mar. Durante esta turbulencia, la rápida erosión causada por una mezcla de agua y roca, seguida por la erosión causada por la era glacial postdiluviana, habría dejado el paisaje como se observa en la Imagen 1. Hoy, los glaciares han retrocedido y la erosión se ha ralentizado. Incluso al ritmo actual, la erosión ocurre demasiado rápido para que estas montañas hayan existido tanto tiempo como sugiere la escala de tiempo geológica evolucionista. [2]


Barro doblado


La roca que se observa en la Imagen 3 está firmemente plegada; el primer plano (Imagen 4) muestra un pliegue. Los minerales en la roca indican que no se ha calentado mucho, por lo que tuvo que haberse doblado cuando el sedimento estaba saturado de agua y no consolidado. El diluvio del Génesis proporciona una explicación lógica de cómo cantidades tan grandes de sedimento se habrían plegado con tanta fuerza antes de solidificarse. (Formación Chelseigh, grauvaca y esquisto en el río Turón, al oeste de Sofala, Nueva Gales del Sur, Australia).


Enormes y pequeños

Imagen 5: Pliegues microscópicos.

Pliegues de todo tamaño proliferan en las rocas de la Tierra. Muchos son tan pequeños que solo pueden verse con un microscopio (Imagen 5); otros son tan grandes (Imagen 6) que solo se pueden ver desde el aire. La imagen 5 (con un aumento de 160x) muestra cuarzo y mica moscovita severamente deformados (cerca de Cooma, Nueva Gales del Sur, Australia).

Imagen 6: Pliegues enormes en la montaña Isa, Australia.

La mineralogía de la fotomicrografía sugiere que en este caso la roca era sólida cuando se deformó. Este tipo de plegado se ha reproducido y registrado en experimentos realizados en el laboratorio, por lo que no se requieren millones de años. [3]


En contraste, la foto aérea a continuación (Imagen 6) muestra enormes pliegues cerca del Monte Isa en Queensland, Australia. El movimiento rápido de la placa durante el Diluvio Universal habría proporcionado las inmensas fuerzas necesarias para comprimir y plegar volúmenes de roca colosales.


En este caso, la evidencia apunta a un cierto calentamiento en la roca, probablemente debido a las fuerzas involucradas.


Fallas y deslizamientos


No solo hay una gran cantidad de evidencia en todo el mundo sobre el plegamiento catastrófico de sedimentos blandos y anegados de agua, sino también sobre fallas y deslizamientos de enormes bloques de material. En la Imagen 7, un bloque sedimentario de 4 km2 se separó y se deslizó rápidamente hasta la posición actual. 4



En la parte delantera e inferior del bloque, el sedimento está muy deformado. Si este sedimento se hubiera depositado durante millones de años, éste se habría consolidado y solidificado, haciendo imposible un movimiento tan increíble. Sin embargo, durante el Diluvio Universal, movimientos de grandes bloques de sedimento no consolidados y saturados de agua se verían con frecuencia. (Ulladulla Mudstone en Warden Head, Ulladulla, Nueva Gales del Sur, Australia.)


Imágenes 8,9,10 y 11


Mezcla de Tarta arcoíris


En la India, al norte de Jaipur en Rajastán, una vasta extensión de lutita catastróficamente deformada (Imagen 8), fue depositada por el agua y seriamente deformada antes de que pudiera solidificarse en roca. Ningún proceso gradual que ocurra a lo largo de millones de años puede explicar deformación a escala tan grande.

Imagen 12: Remolinos en la Tarta arcoíris

En este mismo lugar de la India, otra roca (ver Imagen 9, Imagen 10, Imagen 11) se ha deformado tanto que parece una mezcla de Tarta de arcoíris (Imagen 12). El catastrófico Diluvio Universal es el evento que explica de manera lógica cómo pudo haber tenido lugar tal mezcla (no pequeños eventos graduales y cotidianos durante millones de años).


Así como los remolinos en una Tarta de arcoíris se forman rápidamente antes de que la mezcla se convierta en pastel, los pliegues de gran parte de la corteza terrestre se formaron rápidamente en una gran catástrofe acuosa, antes que las rocas se solidificasen. La evidencia mineralógica confirma que tales pliegues no podrían haberse formado lentamente durante millones de años. Sin embargo, todos estos sucesos pueden explicarse en el contexto del Diluvio Bíblico.


Notas y referencias

  1. Clark, I.F., Cook, B.J. (1986), Geological Science—Perspectives of the Earth (Imagen 15.49, p. 404). Canberra, Australia: Australian Academy of Science.

  2. Allen, D. (1996), Sediment transport and the Genesis Flood—case studies including the Hawkesbury Sandstone. Journal of Creation, 10(3),358-378.

  3. Wilson, C.J.L., Burg, J.P., Pottage, A.(1986), Dynamic processes in shear of ice as a rock analogue (vídeo), Universidad de Melbourne. El video se encuentra disponible en el Coordinador audiovisual: Centro para el Estudio de la Educación Superior, Universidad de Melbourne, Parkville, Victoria, Australia. También se encuentran disponibles videos de experimentos de deformación con materiales distintos al hielo.

  4. Gostin, V.A., Herbert, C. (1973), Stratigraphy of the Upper Carboniferous and Lower Permian sequence. J. Geol. Soc. Aust. 20(1),49–70.