Islam y la Europa posmoderna

16 Jun 2016

Vivimos en tiempos complicados. La política está segmentada en ideologías –con lideres poco humildes— y la economía se tambalea. La sociedad sigue quebrantándose y las familias... pocas siguen unidas. Y si por si no fuera suficiente el Islam se endurece a no va más. Sin embargo, aún con todo la gente no cambia de parecer; y la razón se oscurece. En este mundo, por tanto, no es extraño escuchar frases similares a las declaradas por un destacado político español: «No hay religión que ampare el fanatismo criminal». Este tipo de pensamiento –que es en su mayoría colectivo— define muy bien el posmodernismo irracional de nuestros días. Obviamente cuando esta persona dice que «no hay religión que ampare el fanatismo» se estaba refiriendo al Islam, ya que fue un discurso hecho después de unos atentados perpetrados por musulmanes. Está es la lógica del argumento:

 

No hay religión que ampare el fanatismo criminal.

El Islam es una religión.

Por tanto, el Islam no ampara el fanatismo criminal.

 


Obviamente el hombre desconoce o ignora deliberadamente la realidad. Cualquiera que examine (aún por encima) cualquier religión pagana verá que poco tenían de pacificas. ¿No eran a caso estas los que sacrificaban al prójimo y luchaban por honor a sus dioses? En efecto, se sacrificaba y comía (a los hombres). Los aztecas y otras tribus de america la practicaban con regularidad, al igual que lo polinesios y africanos. De hecho hasta no hace mucho se dieron casos de canibalismo en Papua Nueva Guinea (donde se comieron a unos misioneros) y en algunos lugares de Africa se sigue practicando.  ¿Se podría decir que estas prácticas no son fanáticas? 

 

 

¿Se puede confirmar, por otro lado, que el Isam no ampara el fanatismo? Bien, para empezar, debemos recordad que Mahoma no extendió su religión pacíficamente, sino a la fuerza. Eso es un hecho históricamente irrefutable que no es negado por los propios musulmanes (de hecho, muchos se complacen en eso). Pero, hagamos una excepción y pongamos la historia atrás. ¿Cual es la situación hoy? Obviamente se debe decir que hay musulmanes que no son violentos ni quieren serlo. He conocido a no pocos, por lo que tengo por lo menos una idea. Sin embargo, lo que aquí está en cuestión no es el numero de musulmanes que son pacíficos sino (1) el numero que no lo son (2) y las razones que tienen para abrazar la violencia.  En cuanto al primer apartado, suficiente es decir que un estudio realizado por la Pew Research Center muestra que un 25% de la población musulmana en España (o 450 mil personas) está a favor de perpetrar atentados terroristas. Por tanto no debemos tomárnoslo a la ligera. Que tantos musulmanes opinen de esa manera no es una mera cuestión sociológica debido a la marginalidad, pobreza o locura, como alguna gente postula. No, la respuesta (al segundo apartado) esta en el Corán, donde podemos encontrar muchos versos (unos 160) que ensalzan la violencia, pero por brevedad y por no meter más leña al fuego sigamos adelante.

 

 

 

«No es una guerra de religiones sino entre civilización y barbarie», es otra de las frases del político. Su lógica es por tanto que como el Islam no ampara la violencia, y como ninguna otra la ampara, ¡no puede tratarse de una guerra religiosa! Obviamente esto no es lo que creen muchos musulmanes; sin embargo, uno se pregunta al leer esta frase: ¿qué es civilización? Según la RAE civilización es:

 

1. Conjunto de costumbres, saberes y artes propio de una sociedad humana.

2. Estadio de progreso material, social, cultural y político propio de sociedades más avanzadas.

 

Empecemos por la primera opción. Según ésta una civilización es un conjunto de costumbres, saberes y artes propias de una sociedad. La religión, por tanto, entraría dentro de este «conjunto de costumbres, saberes y artes». Y no solo entra dentro de esta definición, sino que incluso la define: muchas de las costumbres, saberes y artes en Europa son propias del cristianismo. Es decir, la civilización occidental no puede separarse de la religión (aunque, cada vez más, ésta parece alejarse de la fe cristiana). Y por mucho que se quiera pensar lo contrario, hoy día no existe ninguna civilización que no sea definida, de alguna manera u otra, por una religión. Por otro lado, ¿no entraría una nación bárbara dentro de la primera definición de civilización? Los bárbaros también poseían (y poseen) un conjunto de costumbres, saberes y artes; las cuales no se pueden separar de su religión, por que en sí, son parte de ella. Por tanto, ¿como puede ser que no sea «una guerra entre religiones sino entre civilización [la cual es definida por la religión] y barbarie [la cual es en sí una civilización y se apoya en la religión]»? Por otro lado la segunda opción tampoco viene a ser mucho mejor.  En este contexto, barbarie –que supuestamente no incluye ninguna religión— ,viene siendo lo opuesto a civilización. Sin embargo, como hemos visto antes, la barbarie sí puede incluir a la religión. De la misma forma que la civilización puede incluirla. Y, aunque de una manera algo distorsionada, parece ser que los únicos que lo ven son los mismos musulmanes. Podemos decir por tanto que esta guerra entre "civilización y barbarie" sí que es una guerra entre religiones, porque (1) la religión forma parte de una civilización y (2) la barbarie puede ser (y lo es en este caso) religiosa. 

 

Ahora bien, no quiero dar a entender, como he dicho antes, que todos los musulmanes actúen como bárbaros. No es, de hecho, el propósito de este artículo criticarlos (ni tampoco apoyarlos), porque, al fin y al cabo, el problema de esta barbarie no radica en ellos, radica en nosotros. Radica en Europa. Hemos sido nosotros los que nos hemos apartado de Dios y sus preceptos. Incluso, en algunos casos no solo se le ha abandonado, también se le ha ultrajado, mentido, robado... Sin embargo, pensamos que Dios no ve, que no oye. Irónicamente, ha sido Europa la que durante muchos años ha criticado a Israel por sus acciones; y al mismo

 

tiempo a cerrado los ojos a los crímenes que perpetraban sus enemigos. Los mismos enemigos que hoy tenemos en nuestras tierras perpetrando actos criminales.

 

¿Será coincidencia o es que Dios esta tratando de decirnos algo?

 

 

 

 

 

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